No en todos los negocios las cosas están tan claras como uno quisiera que estuviesen, por lo que lo mejor es asesorarse con especialistas, eso me fue lo que Nancy le explicaba vía telefónica a su hermano quien estaba a punto de adquirir un carro, impulsado por la emoción de comprarlo, pero sin tomar en cuenta los datos, aspectos y condiciones que hay que atender en estos casos de compraventa de coches.

A la par, le explicaba que debía exigir al vendedor que hicieran la certificación de dicho documento. Sin embargo, su hermano le respondía con evasivas y continuaba narrando sobre la gran oferta que había conseguido y el buen estado aparente del vehículo, sin escuchar con atención lo que ella trataba de recomendarle. Pero, ella insistía le decía que certificar es importante porque se protegía contra un fraude.

La conversación se hacía imposible y ella cada vez subía más su voz, pero igual no lograba captar la atención de su hermano, por lo que decidió preguntarle dónde estaba en ese momento y al decirle que iba saliendo para concertar la compra con el dueño del coche, le pidió que esperara un poco y que ella lo acompañaría en esa actividad, sólo sí él aceptaba su compañía. Al acceder fue muy rápido hasta su casa.

Favorablemente, el sitio donde iban era un tanto lejano y ella pudo explicar con más tiempo, claridad y oportunidad lo que quería que su hermano escuchara y comprendiera. Entre las cosas que pudo decirle fue que debía solicitar su compraventa certificada, porque es como un contrato adicional que se hace para verificar que las personas que firman estos documentos son verdaderamente quienes dicen ser.

De igual forma, le pudo contar que un compañero de trabajo tuvo una experiencia desafortunada porque con quien firmó la compra de una maquinaria, no resultó ser el dueño de la misma y perdió su dinero, al menos mientras realiza complicados trámites para demandar a esa persona para que le devuelva el dinero, en lo que ha gastado mucho más, de lo que hubiese invertido en una certificación desde el inicio.