Jason Momoa tuvo que enfrentarse a un entrenamiento muy duro para encarnar a Conán el Bárbaro. Su cuerpo moldeado le valió interpretar a Drogo en Juego de Tronos. Estos dos papeles le requerían lucir brazos, torso y culo, y no dudó en enseñarlo todo. Ahora descubre sus secretos en la revista Men’s Health, esa revista que sólo leyéndola no tiene ningún efecto sobre tu cuerpo, aunque decidas creer que sí cuando la compras.

Jason confiesa que le gusta la cerveza y fumar, y como no puede tocar los carbohidratos una vez al mes se hace un plato de pasta que disfruta como si fuera un chute de droga.

Esta edición debería comprarla en el iPad, que mi novio tiene obsesión con los brazos musculosos. [via Homorazzi]