El viaje de bodas es un recuerdo para toda la vida y una buena selección hace realmente la diferencia, ese fue el recuerdo que tuvo la señora Hilda cuando sus hijos le pidieron que seleccionara la mejor foto con su esposo para colocarla en la ambientación de sus cincuenta años de casados, que ellos querían festejarles por todo lo alto.

Muy animada accedió y empezó a buscar entre muchísimas fotografías que atesoraba en sus álbumes familiares, empezó por las fotos de su boda y se consiguió con la sorpresa de ver retratados a amigos y familiares que tenía mucho tiempo sin coincidir con ellos en persona, lo que le dio mucha alegría y recordó algo de la tierna y divertida fiesta.

De su boda tenía muchas fotos e incluso una muy hermosa que se conservaba bien donde lucían espectaculares ella y su esposo, esa foto de locación que por mucho tiempo está en la mejor mesa de la sala, pero ella estaba decidida a encontrar una que fuese más expresiva, que mostrara más sencillez y más alegría auténtica, sin maquillaje y pose.

Entonces, recordó que tenía un álbum que contenía sus fotos del viaje de bodas, tenía muchos años que no lo revisaba, por lo que sintió temor de que las mismas estuviesen deterioradas o lo hubiesen perdido en alguna limpieza. Sin embargo, se dispuso conseguirlo con la ayuda de su nieta favorita. Y lo consiguió hasta con material promocional del hotel.

Ambas, al conseguirlo se abrazaron y muy contentas empezaron a pasar las páginas llenas de unas vacaciones captadas en blanco y negro, pero que el color sepia de los años, aún no había robado la alegría de los novios. Se veían radiantes y sonrientes en una bahía con su vista hacia al mar, como si supieran que festejarían sus cincuenta años juntos con esa foto.

La joven nieta, no aguantó la emoción y llamó a sus padres, tíos y primos para anunciarles que tenían la foto y el tema que tendrían para la celebración, la cual debería ser una fiesta de playa en un lugar agradable y placentero.