Vuelvo a ofreceros una presentación de diapositivas, vulgo powerpoint (remozada por mi), de esas que te llegan al email de vez en cuando.

En ésta se se compara nuestra infancia, llena de simbolos de nuestro tiempo, con los jovenes de hoy en día, que nacieron con móviles, CD’s y demás aparato tecnológico.

La presentación original tenía además una musiquita de esa que te hace llorar (yo por supuesto que soy muy dado a llorar a la mínima, pues me he explayado, que decorando la oficina con cosas de navidad ya me he puesto tontorrón).

Apta y recomendada para haber hecho un articulo mas extenso, poniendo a caldo todos los mitos que nombra: horrorosa la vestimenta de Michael Knight, esos Juegos Reunidos del que nadie que yo sepa jugaba al Backgamon, etc… pero no tengo ganas.

Lo que sí tengo, pero no lo voy a poner, es una prueba documental de que en casa teniamos un teléfono góndola color crema. Os ahorro las ganas de ver a mi hermano Domi con él pegado a la oreja (perteneciente a la misma sesión de fotos de 1984 que apareció en manos de otro de mis hermanos por casualidad la semana pasada y nos envió a todos por email, de las que os ofrecí antesdeayer junto con los comentarios en el dia de mi santo esa en la que sonrío con inocencia y candor junto a mis padres).

Y daros con un canto en los dientes. Cuando, algún día, vuelva a tener conexión de ADSL en casa (estoy desesperada, como Marta López) igual os hago un post donde se vea mucho músculo y que no sean mios (juas juas juas).