Nadie podia decirlo mejor que ELLA. Alaska ha escrito en su blog sobre las declaraciones que bien se podía haber guardado Sofía de Grecia.

Bien, la reina se ha preguntado por qué los homosexuales sienten esa imperiosa necesidad de subirse cada año a una carroza y colapsar el tráfico, y como bien sabemos, es una cuestión que TODO el mundo plantea y que usa como arma arrojadiza cada vez que se acerca el Día del Orgullo Gay. No se llama así de forma arbitraria, es una contestación a un hecho concreto que desencadenó una serie de acontecimientos en una fecha concreta, y me encanta recordártelo desde estas páginas. El 28 de junio de 1969 las policía hizo una de sus habituales redadas en el bar Stonewall de Nueva York, donde los homosexuales solían acudir y donde eran frecuentemente molestados por la autoridad. No era la primera vez que había una redada, ni en ese bar, ni en esa ciudad, ni en esa década. Pero ese día, mientras Judy Garland cantaba desde los altavoces “Somewhere over the Rainbow” (por eso el arcoiris es símbolo, sirva para aclarar), los homosexuales, y muy activamente travestis y transexuales, se atrincheraron y plantaron cara a los policías que intentaron detenerlos por, nada, por estar en un bar legal tomando una copa. Y ante el insulto habitual de “maricón de mierda” o la pregunta de “¿no te da vergüenza ser maricón?”, se contestó, que no, que si uno es maricón lo es, y a mucha honra. Y punto. Y toda ese disgusto con el uso de la palabra orgullo viene de cuatro locas con arrojo. Y dicho esto, nos vemos el año que viene en la carroza. Bueno, espero verte antes, dentro de un rato en el estudio.