Esta historia le pasó a un amigo, quien es padre de un niño muy especial, quien se dio cuenta que su niño tenía derechos igual que todos, cuando reflexionó sobre el trato que recibía de su empleada cuando no estaban en casa. Josecito era obligado a comer apartado de los otros niños por su condición, por lo que estaba siendo discriminado.

Esta es una falta a la igualdad de los derechos que tenemos todos, independientemente de la religión, del sexo, la raza, nuestra condición o nuestra ideología. Es por ello, que dentro de nuestros países gozamos del libre tránsito y podemos disfrutar de cualquier actividad lícita sin que nada no lo impida. Eso debió explicárselo la maestra a todos los niños de la escuela.

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