Un día tuve que hacer un largo viaje en tren un poco contrariada porque iba a hacer una diligencia de trabajo a la cual no le veía ningún sentido, por lo que mi actitud era negativa, no estaba disfrutando del paisaje, ni quería hablar con el pasajero que iba al lado, mucho menos podía conseguía dormir un poco. Pero, sucedió algo que cambió el escenario.

Cuando pensaba que todo el viaje sería un verdadero aburrimiento, escuché que una persona que estaba cerca empezó hablar con su compañero de cómo había podido perder peso, solo comiendo sus alimentos favoritos. Inmediatamente, me interesé por la conversación y mi ánimo cambió porque me interesé en ello. ¡Gracias a Dios!.

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