Esta historia le pasó a un amigo, quien es padre de un niño muy especial, quien se dio cuenta que su niño tenía derechos igual que todos, cuando reflexionó sobre el trato que recibía de su empleada cuando no estaban en casa. Josecito era obligado a comer apartado de los otros niños por su condición, por lo que estaba siendo discriminado.

Esta es una falta a la igualdad de los derechos que tenemos todos, independientemente de la religión, del sexo, la raza, nuestra condición o nuestra ideología. Es por ello, que dentro de nuestros países gozamos del libre tránsito y podemos disfrutar de cualquier actividad lícita sin que nada no lo impida. Eso debió explicárselo la maestra a todos los niños de la escuela.

La profesora de la hermana de Josecito, al enterarse de lo que había ocurrido organizó una charla, a la cual invitó a un abogado especialista en derecho de los niños, quien nos informó que incluso, en empresas donde venden comida deben brindar atención correcta y sin discriminación a las personas con discapacidad.

Una persona puede ser diferente y no por ello pierde sus derechos, lo que debemos es asegurarnos de que estamos preparados para que a pesar de su condición puedan acceder a tener su espacio digno. Nos dijo el abogado que la maestra invitó a la clase. También, comentó que no debe molestarnos, ni nos quitan espacio, por lo que no debemos apartarlos.

La maestra igualmente habló y nos explicó que aunque una persona tenga una discapacidad por nacimiento o por un accidente, debemos asegurar que se le respeten sus derechos, porque la mayoría de las veces son un ejemplo de fortaleza, de cómo salir adelante a pesar de las dificultades y también nos enseñan cómo debemos luchar en la vida para vivir bien.

Finalmente, el padre del niño dijo que quienes tienen discapacidad son los que no pueden encontrar la paz respetando los derechos de los demás y por ello, invitó a todos los vecinos de la comunidad, a que no juzguemos a nadie por ser diferente, sino a apoyar los derechos de todos.